La cotidianeidad se puede hacer literatura. Intento hacerlo. No prometo buen resultado.
lunes, 2 de enero de 2017
DESTALENTO
Siempre quise pintar. Desde pequeño sentí una fascinación con la pintura que tiene orígenes desconocidos. Quizás sea una reminiscencia que trajo mi alma desde el mundo de las ideas, suponiendo que Platón estaba en lo correcto. No lo sé. La cuestión es que desde pequeño los cuadros producen algo en mí que no puedo describir con palabras. Me puedo quedar horas mirándolos, observando cada trazo, cada linea, cada milímetro de pintura.
Con esto tengo sensaciones encontradas que convergen en mi persona y que siempre se decanta en la frustración. Desde chico quise probar, y descubrí que no tengo ningún atisbo de talento pictórico, ni de dibujo, ni de nada que tenga que ver con las artes visuales. En resumen, soy un inútil, quizás el mas inútil.
Con la lectura pasa algo similar, pero a diferencia de la pintura, descubrí que tengo cierta facilidad de palabras y puedo escribir textos medianamente coherentes , y es algo que me llena de placer y felicidad. Con la pintura en cambio, chocan 2 océanos, por un lado el placer de ver una pintura y admirarla, y por el otro, la inmensa frustración de no poseer la capacidad de realizarlo. Siempre voy a llevar conmigo este destalento, palabra que acabo de inventar y que representa fielmente mi relación con el arte visual.
viernes, 30 de diciembre de 2016
PALABRAS DE PLOMO
Nunca pensé que iba a pasarme lo que me está pasando. Pero me pasa. Y cuando algo pasa hay que enfrentarlo y contarlo. Elijo hacerlo por este medio.
¿Qué me pasa? Siento plomo a la hora de escribir. Tengo miles de ideas en la cabeza y no las puedo plasmar en palabras, palabras que siempre nacieron de manera natural, excesivamente natural, desde muy temprana edad. Siempre escribí sobre diversos temas, banales si se quiere,. pero que toda la gente piensa alguna vez.
Eso cambió desde hace un tiempo. Las palabras no salen, y siento un peso en las manos, no en la cabeza, porque mis dedos no se mueven al ritmo de mi mente. No se que será. Puede que el amor, o la negación del mismo. No negación de mi parte, sino de la contraparte. Pero eso no creo que sea. Mi idealismo hace que nunca me caiga ante la negativa. Sé que estoy equivocado, se que voy a fracasar, pero creo que es posible lo que no es posible. Es un motivo de lucha que me empuja hacia adelante.
Pensando lo, yendo a mi interior, no encuentro un motivo corporizado para mi problema. Espero encontrarlo pronto.
martes, 27 de diciembre de 2016
IMPOSICIONES
Es notable como el sistema en el que estamos inmersos nos impone todos los patrones que debemos seguir para tener '' la vida perfecta'' , siempre ligada al materialismo. El sistema en que nos movemos es un sistema que prioriza el consumo, y este consumo es un pasaje directo a la felicidad. Mientras mas tenés, más consumís, y por lo tanto, mas cerca de la felicidad te encontrás.
Julieta es una chica que , como yo, vive en este sistema siniestro. Julieta tiene , lo que yo llamo ''el camino de la felicidad'' casi allanado. Julieta tiene una familia nuclear sólida y constituida, vive en la casa de sus padres, tiene su título universitario, su trabajo gracias a su título, su salario alto, su mascota, una gata a quien ama con todo su corazón, su grupo de amigas incondicional, en el corto plazo tendrá su casa propia, su auto, y así puedo seguir escribiendo por un tiempo más, pero creo que se entiende lo que busco decir.
Para el sistema , Juliana debería ser feliz. Tiene todo para ser feliz. Lo único que le falta es una pareja e hijos, otro requisito indispensable para vivir definitivamente '' el sueño americano'' ,o humorísticamente hablando, '' la casa, los chicos, el perro''.
El gran problema de esto, es que el sistema no admite a Julieta como ser, sino como mercancía que consume en busca de la felicidad. Para el sistema, Julieta no tiene sentimientos. No ríe, no llora, no ama, no odia, no quiere, no es valiente, no siente miedo. Y eso es el gran error de este sistema omnipresente.
Todos somos Julieta, solo que difieren las etapas del '' camino a la felicidad''
La pregunta que cabe hacerse es la siguiente ¿ Julieta es féliz? Si, es feliz, pero no con las imposiciones del sistema, o mejor dicho, gracias a ellas, sino que su felicidad es producto de las pequeñas cosas, como un mate, un beso, un abrazo, un trago con amigas o un asado con la familia. Eso es lo que el sistema intenta anular, y no puede.
lunes, 19 de diciembre de 2016
INSTANTE
El cielo tiene 4 colores, yo lo ví, sé como verlo, sé donde ir y sobre todo donde mirar, porque si no mirás no ves.
Siempre nos enseñan que el cielo es celeste de día por los rayos del sol y negro de noche, salpicado por las miles de millones de estrellas, custodiadas todas por la luna que a veces se deja ver entera, y a veces se muestra por partes, dependiendo de su humor, pero no es el momento de pensar en eso.
Cuando comencé a escribir esto, dije que el cielo tiene 4 colores y cómo verlos. Puede que sea una información útil, o puede que sea una tontería, no lo sé, el tiempo lo dirá. Mas o menos a las 20 hs. , en primavera (aunque el clima sea veraniego) hay que subirse a un lugar relativamente alto (la altura es una cuestión subjetiva) Y mirar para el oeste. O más bien contemplar, porque la verdad esas imágenes se contemplan y se disfrutan.
El amarillo del sol, el naranja de sus últimos rayos, el celeste que busca esconderse y el negro que viene llegando convierten ese instante de transición entre el día y la noche en un momento para atesorar en lo más recóndito de nuestros recuerdos y conservarlo como un posible lugar donde retornar.
miércoles, 16 de noviembre de 2016
NORMALIDAD
Siempre es más fácil enojarse con quien está siempre. No, no es una redundancia, está escrito así a propósito. Si quiere, siga leyendo y va a saber por qué. Si le parece un error lingüístico y quiere abandonar, está en su derecho.
Si sigue leyendo, tiene que saber que esa frase está escrita así porque la vida se encarga de demostrarla a cada segundo. Lea.
Si usted es de aquellas personas que están siempre para otra, tiene que saber que está expuesto a los malos días, y que pagará los platos rotos por eso. Es un riesgo, no, perdón , una certeza. El problema no es ese, sino lo que voy a decirle a la brevedad. El problema, mi amigo, son los días buenos ¿ Por qué? se preguntará usted. Le digo. Durante los días buenos, usted no será valorado por esa persona para la que siempre está. Ni valorado, ni nada que se le parezca. Suena feo lo que digo. Enójese pero es la realidad. Y la cosa viene peor porque en los días malos, usted cargará todas las culpas de esos días. Así por el resto de los días, y tampoco es una redundancia.
El problema es que para el que está siempre se vuelve frustrante porque la intención siempre es la mejor, siempre tratando de sacar una sonrisa, un bien momento. Eso nunca es visto. Cuando se equivoca, en cambio, arde Troya. El enojo se viene contra usted como aquellos soldados de Agamenón 2.500 años atrás, y usted mi amigo, usted quedará con sus sentimientos a la deriva como Tom Hancks en náufrago, aunque con una salvedad. Cuando pase la tormenta y toque tierra, todo volverá a la normalidad. Y es la normalidad lo que lo frustra.
jueves, 10 de noviembre de 2016
SOLO DOS LETRAS
A veces es necesario un Sí. Chiquito, tibio, casi casi escondido, pero sí al fin. No sabés lo frustrante que es dar todo y no recibir nada. O peor, recibir siempre un no. A todo. Es increible. Llega un momento que hasta produce gracia.
¿ Y sabés por qué? Por ir de frente, por ser sincero, por decirle que me gustaba mucho, que sonreía con solo verla, con solo ver su foto, con solo escuchar su voz, con ella entera. Y se lo dije, se lo dije. ¿ y sabés que recibí? Indiferencia, enojo, regalos. No es justo. Uno siempre está, uno busca la charla, la confianza, hacerla sentir bien, y nada. Como si no existiera. Si yo no escribo nada, no existo, no sabe lo que me pasa. En realidad si sabe, pero no le importa.
Y así pasan los días.
No sabés lo frustrante que es que nadie se interese, que nadie piense en vos y sonría, que pregunte como estás, pero bueno, es lo que me toca.
Estoy condenado a eso.
martes, 8 de noviembre de 2016
TIEMPO
Siempre hay que hacerse un tiempo para escribir. Lo que sea. Los que se sienta. Lo que se piense. En este texto mínimo no hay foto, imagen o cuadro, solo palabras, porque la vida no me da tiempo para escribir. No importa, escribo esto porque necesito escribir algo, no se si vale la pena, no se si será leído.
Ya tendré tiempo de volver a los cuentos, a las poesías, a los relatitos que me fascinan. Por lo pronto, me tengo que conformar con esto.
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