lunes, 20 de junio de 2022

JUICIOS

 ¿Por qué lo primero que hacemos es juzgar? 

Porque es lo más fácil.

Vale tener presente a San Agustín y su idea de explorar la interioridad, algo que no tenemos incorporado en nuestra conducta habitual.

 ''DE AFUERA HACIA ADENTO Y DE ADENTRO HACIA ARRIBA''

 Teniendo en cuenta la afirmación anterior, se puede apreciar que siempre lo externo es más identificable para una persona, por eso siempre se juzga ''lo de afuera''.

'' CONÓCETE A TÍ MISMO Y CONOCERÁS A DIOS''

Se crea o no en Dios, la afirmación de Agustín nos da una forma de conducirnos en la vida. En estos tiempos de inmediatez y de superficialidad donde todo es efímero ni donde tampoco se busca el fondo de las cosas, Agustín nos dice que para conocer a Dios primero tenemos que conocernos, lo cual, para el Santo , es lo más difícil de practicar.

 Para juzgar lo externo, y cuando decimos externo, decimos otra persona, primero tenemos que viajar hacia nuestro interior, y una vez que nos (re)conocemos , podremos entender y conocer los motivos de las distintas actuaciones de la otredad. 

 ''EL JUICIO HACIA LA OTREDAD ES LA POSICIÓN MÀS FÁCIL, MÁS SIMPLE Y MÁS CÓMODA'' 


sábado, 19 de marzo de 2022

LA NOCHE ES DE LOS GRILLOS

 No sé de dónde viene la animadversión hacia la música de los grillos. Por suerte, por azar o incluso por voluntad de los grillos, en mi casa hay muchos y están distribuidos tanto en el interior como en el exterior, y cantan. Cantan mucho.

  Por alguna razón desconocida, el canto del grillo provoca impaciencia, estrés y enojo, al punto tal de buscar con cierto descontrol la ubicación precisa del grillo, fuente sonora de malestar, para matarlo y así, silenciarlo.

 Silencio que se manifiesta durante las horas de luz. Paradójicamente, los grillos relacionan, en contraste con el ser humano, la luz con el silencio. Nosotros, como seres humanos, relacionamos al silencio con la oscuridad de la noche.

  Quizás por eso, me atrevo a decir, que se busca silenciar a ese pobre insecto musical.

  Existe un choque natural, un choque de ánimas entre la noche silenciosa humana y la musical de los grillos.

  En esta lucha, el ser humano, con su tamaño, su potencia física y su desarrollada racionalidad, sigue siendo derrotado por el pequeño insecto infravalorado que, a pesar de su no-razón-desarrollada, utiliza sus recursos para seguir musicalizando las noches silenciosas. 

sábado, 9 de octubre de 2021

SER EN EL TIEMPO

 Estación de tren. Pasarela.

El pasto seco del invierno; antiguo tanque de agua oxidado, todavía digno.

Las vías asoman temerosas en la tierra, lo cual delata la falta de trenes que las recorran. Un hombre común y corriente está sentado frente a una amplia ventana del segundo piso de la estación, contemplando el paso de la luz del sol invernal a través del vidrio.

Una calle transitada divide a 2 mundos diferentes, funcionales a épocas distintas, separados por las mismas, fusionados por el tiempo que ha corrido, y corre para ambos.

Mirando hacia el este, se puede apreciar el mundo que se corresponde con la época. Casas bajas se divisan, habitadas y en cuyo interior se suceden mundos internos, propios de las dinámicas privadas.

 Los progresos de la humanidad son normalizaciones cotidianas de las personas que habitan en su tiempo. Aquellos que habitan en el tiempo de trenes y estaciones, en cambio, ya no son.

 Una de las personas actuales, de las que son, trabaja en la estación que resiste el paso de la modernidad que todo los consume como el fuego a las leñas de una estufa. Su labor no tiene nada relacionado con el lugar físico que ocupa.

 Tiempo y estructura. Construcción que se utiliza para periodizar la vida.

Pasado, presente y futuro.

El presente es el punto de encuentro de pasado y futuro, y como tal, no tiene espacio para ser.

 El pasado es memoria y recuerdo. El futuro es deseo, especulación y proyección; por lo tanto, el presente no ha de tener lugar. El único presente posible se materializa entre el segundo que pasó y el que vendrá.

 El tiempo abstracto, pasado y futuro, puede ser pensado. La estación de tren, extemporánea, funciona como fusión de pasado y futuro, materializada en una simple estación de trenes que no es, pero es.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

DESIERTO DE FRACASOS

 El fracaso sigue intacto. Al igual que el célebre retrato de Dorian Gray, no presenta arrugas, ni grietas, fisuras o retrocesos. Está allí, anclado en cada interioridad humana, colonizando todos los espacios del alma.

Son muy pocas las personas en el mundo que sienten que su vida está en plenitud. La angustia existencial provoca una sensación de vacío que se llena con el sentimiento de fracaso constante.

El sistema de creencias y valores que la humanidad ha construido y al cual se ha auto – sometido provoca una tensión permanente entre la monotonía propia de la vida y la sensación de felicidad alcanzable que nunca llega a concretarse.

 El sentimiento de fracaso se extiende por los recovecos interiores sin detener su marcha, y lleva a cada individuo hacia un desierto existencial en el cual los pies se queman al calor de la nada.

Las tormentas de arena se suceden con mayor frecuencia que los descansos en oasis de aguas cristalinas y sombras de palmeras que representan la efímera felicidad del caminante en su transitar terrenal.

El tiempo es cruel con el ser humano. Lo condiciona, lo encierra, lo hace caer en la lógica de la inmediatez, haciéndole creer que lo importante debe hacerse rápido. Nada importante sucede rápido. La crueldad temporal no termina allí. La vida terrenal es muy corta para la magnitud del tiempo. La existencia humana podría representarse en extensión como un renglón de la Biblia. Muy poco para poder alcanzar la felicidad que se vende como una mercancía alcanzable.

lunes, 12 de abril de 2021

EL TIEMPO Y EL ESPACIO EN LA MOCHILA

 

Es increíble el efecto que provocan ciertos lugares sobre el animo …

Este es un breve relato sobre como una simple visita puede generar un temblor existencial en la mundanidad diaria.

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 Todo hacía presagiar un buen día. Se levantó temprano y miró por la ventana. Había sol, pero no hacía calor. El desayuno se da entre mates, frutas e insípidas tostadas de arroz. Escribe palabras sueltas mientras el barrio se despierta.

 Nuestro hombre se apresta a ir al trabajo; curiosa situación la de trabajar en una pandemia. Convivir con el stress y la sensación de utopía galeanezca, calificativo que se acaba de inventar.

 El perro espera ansioso la comida de la mañana. Nuestro hombre se la da, la moto arranca y enfila hacia otra jornada laboral.

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 Llega un mensaje. En tiempo de inmediatez y el semblante cambia. Ya no hay risas, sonrisas, charlas ni tranquilidad.

 Solo hay pensamientos extraños que se traducen en un peso que se siente en la espalda.

 Nuestro hombre termina su trabajo pandémico pero el tiempo y el espacio para él se han detenido en un punto, más bien, en un mensaje.

 Debe regresar, aunque sea por un tiempo (suspendido) muy limitado a un lugar al que no quiere.

 Hay lugares que se transformar en un Rubicón de aguas infinitas y de orillas invisibles, que suspenden tiempo y espacio, y duelen.

 Hay mochilas que se cargan en la espalda, hay lugares que mueven el interior y producen algo que debe ser vomitado en estas líneas …  

 Todo por un simple mensaje.

domingo, 4 de abril de 2021

PAREDÓN DE RESURRECCIÓN

 

Un hombre está parado frente a un paredón bajo el sol de domingo a media mañana.  Detrás de la estructura hay tumbar. Fuera del paredón (detrás de nuestro observador), hay una placita donde un grupo de chicos está jugando al básquet y más allá, un perro está oliendo el pasto que recién se ha secado.

 ‘’ Curiosa paradoja’’ piensa.

‘’Un domingo de pascua, de resurrección. Estoy parado cerca del límite entre la vida y la representación terrenal de la muerte. Todos los chicos que están disfrutando del día soleado mientras juegan básquet van a terminar detrás del paredón.

 Una vez allí, ninguno lo cruzará nuevamente, al igual que quienes ya están allí.

 ‘’ Domingo de resurrección, pero solo Jesús de Nazaret resucitó ¿vale la pena darle nombre a un día por un solo resucitado en la historia?’’

 Nuestro hombre sigue observando el límite que marca el paredón que separa la plaza de las tumbas; límite que, por el momento, no está dispuesto a cruzar, pero esa situación escapa a sí. Él está deseando jugar al básquet con aquellos chicos.

 ‘’Jesús fue un hipóstata ¿Qué habrá pensado y sentido desde su crucifixión hasta su resurrección? ¿Con quién habló? ¿A quién vió y qué hizo en esos 3 días de misterio?’’

 He aquí la importancia de la resurrección. Jesús ha transitado los 2 mundos, ha pisado los 2 terrenos e hizo un doble viaje. Nació, fue muerto en la cruz, resucitó y regresó a aquel mundo. El Cristo tiene un pie acá y un pie allá.

 ‘’Si’’ concluye nuestro hombre mientras emprende el regreso a su casa.

sábado, 3 de abril de 2021

EL PUENTE DEL LAGO

 


‘’ ¡Pan casero! ¡Donas!’’ grita el vendedor mientras transita la ciclovía circundante.

 ¿Habrá vendido algo? Si está allí una tarde de sábado de gloria es porque tiene demanda para lo que ofrece, pan casero y donas. Así funciona el mundo.

 Patos negros se mueven por el agua buscando su comida.

 Las personas en la orilla pasan la tarde entre mates y charlas ¿De qué estarán hablando?

 Por un extraño fenómeno acústico, las voces no se oyen, por lo que pareciera que hablan en silencio mientras mueven la boca y hacen muecas con sus caras. Lo que si se oye es un fuerte silbido llamador tras el cual un perro pasa corriendo. Parece que es cachorro.

  Niños y adultos están erguidos en la orilla del lago, cada uno con su caña de pescar en su mano esperando con paciencia infinita que las boyas se hundan en el agua por la que antes circulaban los patos negros, cosa que no sucede, y si lo hace es demasiado esporádico como para animarse a decir que hay pique. Los patos se adelantaron y parece que tuvieron éxito.

 Una persona cruzada de piernas observa estas escenas que se suceden ante sus ojos y escucha el sonido silencioso del atardecer. Está allí. Podría no estarlos sin ser testigo de todo lo visto y oído que de todas maneras ocurriría.

 El único testigo imperturbable es aquel puente que se divisa a lo lejos sobre una bifurcación del lago.

martes, 23 de marzo de 2021

ENTES

El mate empieza a correr y la espalda no da tregua en el dolor. Otro día está comenzando. 
 Otro día en el cual soy un engranaje en una maquinaria que me trasciende, me invade y me transforma como toda trascendencia.
  Miro por la ventana. No llueve. 
  El perro que acompaña mis días espía por el vidrio y siento el amor en su mirada. Las personas pasan ante mis ojos mientras el agua caliente corre por mi garganta y pienso que todos y todas somos piezas de esa maquinaria infernal que nos transforma en entes de rendimiento, actuando como cosas vacías, casi autómatas, salpicados con destellos de distracciones que asociamos a la felicidad. 
 Todo está pensado para ser entes reemplazables en casos de no rendir lo que la máquina pretende que rindamos.  
 Somos intercambiables y, sobre todo, invisibles. Y la máquina lo sabe. Nuestro rol se ha transformado en sustancia. 
 El imperativo categórico ha dejado de ser moral y abstracto para dar paso al imperativo de la praxis, una praxis mundana, aburrida, basada en la productividad.
  Poco a poco nos vacían de contenido, de preguntas, de asombro y de imaginación, pero, sobre todo, nos convierten en entes sin compromiso con las cuestiones que son hacen humanos. 
  El único compromiso que conocemos es el económico.

lunes, 22 de marzo de 2021

EXISTENCIA

Suena una guitarra. Las voces desafinadas anuncian la felicidad efímera que entregan las compañías y el alcohol. ¿Cúal será el motivo de la velada barrial? Lo que si está claro es que por un momento se olvida la penuria intrínseca que acompaña el existir. La mañana. El rocío cubre el pasto que comienza a sentir el advenimiento del otoño. El sol que apenas se asoma en el urbano horizonte y sus rayos, tímidos, se diseminan por las calles, las plazas y los pasajes angostos. Dentro, el agua caliente del termo llena un mate que invita a la reflexión. Deseado momento entre la vorágine rutinaria, sirve como un bálsamo al mar embravecido que inunda el alma y hace temblar las estructuras presentadas como inamovibles. Se podría trazar un paralelismo con el Abraham de Kierkegaard, ese hombre de carne y hueso elegido por Dios y sometido a su voluntad, que acepta silencioso los designios del altísimo. Lleva sobre sus hombros el peso de Dios y camina en su silencio. Afuera, un hombre pasa caminando, llevando el mismo peso. Quien escribe estas líneas también, solo que tanto en esos hombros como en estos, no hay Dios, hay existencia.

sábado, 12 de octubre de 2019

TARDE DE TRABAJO

El sol abraza con fuerza, señal de que ya pasó la crudeza del invierno y se acerca el verano. El sudor corre por la espalda y la frente, cada vez más grande. Hoy nos toca caminar por la costa norte del río para acercar a los vecinos que no sepan leer ni escribir la posibilidad de aprender. Si, en la Argentina de la abundancia y de la alegria, hay gente que no tuvo acceso a la educación. Duele, y mucho. Llegamos al barrio en bicicleta. Últimamente, y por decisión propia, me manejo en bicicleta. Es mas sano para mi y para el medio ambiente. Los manuales de clase media llena de prejuicios dicen que no hay que ir en bicicleta, porque no sale de ahí, pero la experiencia dice también que el prejuicio no siempre tiene razón. Bajamos. El primer vecino que nos recibe nos cuenta que el está en situación de analfabetismo. Quedamos en encontrarnos la semana que viene. La imagen se repite varias veces , al igual que la imagen del lugar. Casas de ladrillos block , grises oscuros, sin ningún tipo de planificación conforman la vista del barrio. Se destaca una casa con los colores verde y blanco, patio grande y jardín cuidado, propiedad de una señora del Paraguay. Los carros de los areneros abundan por el lugar. Es natural que muchos habitantes se dediquen a la recolección y el comercio de la arena. Nos cruzamos con un joven que nos cuenta que su hermano se mandó una cagada y está preso, situación que preocupa a la familia. La justicia de Río Cuarto depende de la billetera. Recorremos la totalidad de la costa, viendo qué hay muchas casas nuevas, también grises, también precarias. Subimos. Nos internamos en un pasaje serpenteante, típico de estos asentamientos, y descubrimos una copa de leche, una casa con un frente muy cuidado donde el asador funciona a diario y muchos niños jugando en bicicleta que nos preguntan por las nuestras. Cachorros de perros nos siguen, mientras sus padres duermen bajo una planta. En todo el lugar circula el mate bajo la sombra. Todos se saludan y nos saludan cuando nos ven caminar con las bicis al lado. El barrio está tranquilo. Nos cuenta una vecina que los jóvenes que ‘’hacían problemas’’ ya crecieron y formaron su familia. Allì hay otras preocupaciones. No existe la cotización del dólar ni el riesgo país , sino ver qué se come en el día.

sábado, 5 de octubre de 2019

HERENCIAS

Leyendo un libro de Martín Kohan me topé con una historia de gauchos y caballos que vivían en el campo. Era gentemuy bruta que se peleaba por los caballos, ya que los consideraban como una herramienta fundamental de sus vidas. Visitando los bordes de la ciudad, muchas veces se suelen encontrar terrenos de grandes dimensiones , alambrados y acondicionados para los animales. Hay chiqueros con sus respectivos chanchos en el barro, patos, gallinas, perros y gatos. Pero también , lo que más se destaca es la cantidad de caballos que se visualizan. Dice la historia que el caballo fue domesticado hace 5000 años. Ignoro si la mayoría lo sabe, pero lo que no se puede ignorar es la importancia vital que tiene dicho animal en la vida terrenal de aquellos que viven en los bordes del sistema, materializado en los barrios del borde de la ciudad. Las personas que habitan estos asentamientos (el sistema ni siquiera les da la dignidad de vivir en barrios) tienen pocos bienes materiales, y los que tienen los han conseguido por el trabajo codo a codo con sus respectivos caballos recolectando basura, cartones, sobras de los mas beneficiados por las oportunidades de vida, o también, arenas del río. Muchas veces se los suele ver por las calles asfaltadas del centro, arriba de su carro tirado por el caballo, acompañados por sus hijos (varía la edad) , cargados hasta el tope, con paso lento pero firme. Muchos de aquellos que viven en el centro, ignora donde viven estos carreros. El detalle de la compañía de sus hijos no es menor, y a este punto quiero llegar. En realidad, no los están acompañando, están aprendiendo el oficio, ya que algún día les tocará a ellos realizar el recorrido, estigmatizados por ir a juntar las sobras, o arena para vivir. Sus padres, sus abuelos, sus bisabuelos se han dedicado a esto. Y siempre con los caballos. Es una herencia que se transmite de generación en generación , como en el libro de Martín Kohan. El ser humano está constituído por herencias que se traen desde antaño y que le forjan su carácter como el herrero al cuchillo. Lo empapa de conocimiento que la academia ignora pero que a ellos los transforma en sabios. En el mundo en el que vivimos, tan tecnologizado, todavía quedan retazos de aquella vida gauchesca , de campo y rancho, que le permite a los nadies sobrevivir en los bordes.

jueves, 3 de octubre de 2019

PUESTO DE RUTA

Los puestos de ruta siempre llaman la atención. Precarios en tamaño y materiales de construcción, soportan las inclemencias de la intemperie, que los castiga con el viento, el calor insoportable del verano y el frío penetrante del invierno. Siempre me llamó la atención uno en particular: el que está en el cruce de la ruta A005 y la que va a Holmberg, sobre las vías del ferrocarril. Recuerdo que de niño, ese puesto siempre era atendido por un señor que se preocupaba por mostrar su amor por Boca. Vendía chanchitos alcancia , de esos que están sentados, sonrientes y con los colores de equipos de fútbol. Siempre los de Boca estaban delante de los otros, y ademas eran llamativos los distintos tamaños, desde la palma de la mano hasta un bebé regordete. Pero volviendo al puesto, a ese guardián de chapa que custodia ese cruce de ruta. Pasé hace poco y recordé todo aquello que me llamaba la atención de niño. La sorpresa fue encontrarlo cerrado … ¿Por qué? ¿Qué lo llevo a no tener más esos chanchitos que me fascinaban? Nunca lo sabré, pero el verlo después de tantos años invita a reflexionar sobre uno mismo. Las cosas cambian, la vida pasa . Probablemente ya no vuelva a abrir su puerta de chapa, arreglada al paso y con los pocos recursos que tenía su dueño de Boca, pero seguirá custodiando ese cruce de ruta peligroso donde autos, camiones y bicicletas conviven en una frágil armonía vial que cada cierto tiempo se rompe. ¿Cuántos accidentes habrá presenciado en silencio ese puesto? ¿De cuántas muertes habrá sido testigo silencioso? Las cosas cambian. La vida pasa. El puesto sigue allí, venido a menos, cerrado con candado y sin sus chanchitos, pero sigue. Como la vida …

martes, 1 de octubre de 2019

LA MIRADA DE DIOS

El pobre también tiene derecho al cielo … En este mundo donde prima la lógica del mercado , del dinero y del capitalismo salvaje y feroz, los nadies que se caen ni siquiera parecen tener el derecho de ir a ese mundo trascendente de la vida eterna. En la vorágine de lo cotidiano, cuando se habla de religión , suele decirse que la Iglesia es rica y no hace nada por los pobres, que está repleta de oro, que no reparte la riqueza, y demás; es cierto, y si se tiene la suerte de conocer el viejo continente, mas precisamente El Vaticano, verá que todo lo que se dice es cierto. Ahora bien, siempre se apunta para donde hay asfalto y necesidades básicas cubiertas. Así como los nadies son invisibilizados, el trabajo barrial de la iglesia también lo es. En esos barrios donde faltan la comida, el trabajo digno y ese dinero que mueve al mundo, sobran Fé y esperanza en una vida mejor. Mucho tiene que ver el trabajo de las iglesias barriales, que representan la materialización de la fé de los excluidos, representan la contención que el mundo secular no les da, representan los sueños y las esperanzas de que Dios va a interceder para ellos, aunque sea una vez. La Iglesia del barrio es como tenerlo a Dios deambulando por las esquinas y los recovecos espiando dentro de las casas, viendo al hombre alistando el carro, a los caballos preparados para otro día de carga, a los niños correteando por la tierra con forma de calles, a las gallinas, a los perros y gatos, a los abuelos y abuelas mirando la novela … Es el repelente ante tanto mundo cruel.

lunes, 7 de enero de 2019

ESCRITOS DE LA LIBRETA

Arañas blancas caminan por las paredes negras del carbón. Las cenizas se acumulan en el metal. El mate lavado ya no circula para todos. Cáscaras de naranja irán a parar a la basura. Libros desparramados por la gran mesa. El sol brilla en el patio. Los pastos están crecidos y hay que cortarlos. Las flores asoman.

martes, 18 de septiembre de 2018

EL REMIENDO

Hay una conocida frase de Arturo Jauretche que dice ‘’o es pa todos la cobija o es pa todos el invierno’’. En el sistema en el cual estamos arrojados e inmersos, el invierno es para los nadies. Es un invierno infinito. El frío y las nubes nunca se disipan en los barrios de los nadies. ¿Por qué siempre tienen que sufrir los mismos? ¿Por qué siempre en los bordes está el sufrimiento y la falta de ..? Cuando uno camina las calles de tierra de los bordes (hasta el asfalto les ha sido negado) , intenta entender el por qué de tanta miseria. ¿De dónde viene? ¿Por qué algunos tienen tanto y otros tan poco? Hay una característica que se repite en todos los lugares que la sociedad ha marginado y es la fuerte presencia del culto religioso. No la secularización de la fé , sino más bien la fé como instinto vital, como voluntad de poder. La fé materializada en la esperanza de una vida mejor que el mundo material les ha negado. La fé en esos lugares se traspasa de generación en generación, y aquí es donde radica el poder de la religión sobre los hombres. En la creencia y la convicción de la existencia de un padre generoso que pondrá equilibrio al final del camino. Obviamente , la estructura secular de la religión está presente. Estampitas, cruces, rosarios y edificios que funcionan como iglesias son imágenes recurrentes que se pueden observar en esos asentamientos, pero ahí no está el poder. Cuando se pelea contra la religión, se pelea también contra los nadies, porque los nadies y la religión son un todo que no se puede desunir. La religión funciona como un remiendo en esa cobija corta de la que hablaba Jauretche. Es el pedazo de manta que protege del invierno infinito.

miércoles, 15 de agosto de 2018

VIRGEN Y COLORES

Hay lugares que causan miedo. Por ubicación, por población, por la imagen de las casas. Por estigmatización. Muchas personas no se atreven a ir a ciertos lugares por miedo a que les pase algo , y es entendible. Lo que no saben es que se aíslan, y aíslan a toda una comunidad que , en ese aislamiento social, tiene sus propios códigos de convivencia, sus propias reglas y su propio ritmo. Uno de esos barrios es el llamado ‘’ oncativo’’, en la orilla sur del río. Ahora es más fácil llegar debido a los cambios en la accesibilidad vial. A primera vista, el barrio tiene un tono marrón, producto de las calles de tierra y las casas construídas como se pudo. Hay algunas de material, y también otras de chapa. Allá se vislumbran algunas de madera, pero son la excepción. Es un barrio al que le falta colores vivos. No es algo menor .. ¿Sabrán los habitantes que existe ese barrio? ¿Sabrán que allí también hay gente que ha nacido, que vive, que tiene derechos, que tiene una vida? Lo dudo. La avenida de las Américas y la avenida costanera son las calles que marcan el ritmo del barrio. Calles de tierra y de mucho guadal, esa tierra fina que complica el caminar y se pega con la ropa y los cabellos cuando hay mucho viento. Quizás por eso el tono marrón también. Desde esas calles se abren muchos pasajes casi inaccesibles , cuyas casas están enfrentadas por pocos metros. Los vecinos se conocen todos, y preguntar allí por alguien invita a una charla sobre la vida del barrio, su propia vida y los golpes que han sufrido a lo largo de esta. Lo cuentan con naturalidad, como si fuera normal ¿Por qué? ¿Qué es lo normal en esos golpes? Los puntos de referencia del barrio son , justamente, lugares físicos coloridos. El centro comunitario, pintado de un fuerte color verde, una casa celeste, un comedor pintado de naranja más allá. Otra forma de ubicarse es tomar como punto de dirección la Virgen en el centro del barrio, pintada de color celeste, con su mirada complaciente con esa comunidad de caballos, carros, perros, tierra y vulnerabilidad. Los habitantes confían en su protección. Una señora que vende pan casero por todo el barrio, antes de iniciar su jornada laboral, pasa por la virgen, se arrodilla y le pide por ella y su familia. Es en la única en quien confía, ya que es la única en quien le queda para confiar. Lo transcendente es su apoyo para vivir su realidad de la mejor manera posible ya que lo inmanente, lo material, los ha abandonado a su suerte. O como se escucha por las laberínticas calles, bañadas en tierra y en agua contaminada por la basura: ‘’estamos a la buena de Dios acá’’. ¿La Virgen sabrá que están allí?

miércoles, 8 de agosto de 2018

ZAPATILLAS

La mañana es fría. El sol asoma pero todavía no calienta como lo hará al mediodía. El termómetro marca 6º golpea sobre todo en las manos. Los pasos se suceden en la tierra, ensuciando las zapatillas, o mejor dicho, llenándolas de historias, de vivencias y de miradas. A la izquierda hay una casa que la sociedad ha encasillado como ‘’rancho’’. Los ranchos tienen techo de chapa, están sucios, con patios descuidados, cosas acumuladas tiradas por todo el lugar. Hay un dato , por eso la visita. Sin prejuicios, sin miedos, entendiendo al barrio como ese sitio al cual apenas dejaron ser, porque allí se asientan los nadies. Ese rancho es la casa que se pudo construir, ni más ni menos. Suenan los golpes de las manos como un timbre natural, ya que timbre eléctrico no hay. La puerta del hogar (basta de decirle rancho) está abierta. Solo se interpone una cortina entre el afuera y el adentro. Asoman unas zapatillas debajo de las cortinas. Hay alguien ahí pero no sale. Nadie se asoma. Las zapatillas desaparecen, por lo que la persona que las tenía puestas ya no está detrás de la cortina que oficia de puerta. No sale al llamado del sonido del golpe de manos, y es entendible. A esa persona nunca la visitan, solo la excluyen hasta dejarla en situación de no querer recibir visitas. Desconfía. Prefiere volver a su lugar de pertenencia, que es su hogar , su lugar seguro. Si, también hay seguridad en los marginados. La marcha de los pies continúa por la calle Biassi, en el sur de la ciudad. La tierra sigue pegándose en las zapatillas, en la ropa, en el pelo … Las casas, mal llamadas ranchos, se suceden en el paisaje como los pasos en la calle. En algunos hay caballos, en otro hay motos destartaladas pero que llevan y traen al trabajo y solo eso importa. La recorrida se termina. El viento frío no, y solo queda pensar en como se deslizaba por esa cortina de esa casa en la calle Biassi. Que habrá llevado a esas zapatillas a no correr la cortina, qué habrá vivido en su trayecto de vida, y que le toca vivir. Ojalá haya tenido con qué calentarse. Hasta en eso les han fallado.

lunes, 6 de agosto de 2018

LOS BORDES

Los habitantes del barrio ‘’Ciudad Nueva’’ están habituados a vivir en los bordes. Años atrás, se asentaban en la costa del Río. Hoy su antigüo barrio está ocupado por una costanera que, en épocas de carnaval, se usa de corsódromo. A ellos los trasladaron a otro sector, alejados de su lugar de origen. Los llevaron hacia el sur de la ciudad, y les dieron una casa a cada familia. Coloquialmente, se conoce al barrio como ‘’las 400’’. El barrio limita con Casasnovas. La frontera barrial es la calle Francisco Zarco. El sol de agosto y el calor primaveral hacen olvidar por un rato el invierno. Es la hora de la siesta y poca gente anda por la calle. En el centro de la comunidad, se encuentran la escuela, el jardín, el SUM y una plaza bastante grande que siempre está llena de niños y jóvenes. A esta hora, la mayoría de los adultos están descansando de una mañana dura de trabajo, actividad que continuará por la tarde. La música suena fuerte en distintos puntos del barrio. Cumbia, cuarteto y reggaetón son los ritmos que rompen con la monotonía del lugar. Más allá, un hombre deja su carro enfrente de su casa y ata el caballo que lo tira. Él también tiene que descansar. Un grupo de chicos juega al fútbol en la cancha detrás del SUM. En la plaza, varios jóvenes están agrupados , charlando vaya a saber de qué, fumando, disfrutando del clima generoso que les ha tocado. Un detalle que no es menor es los que rodea a la escuela: está completamente alambrada, incluso con púas, y en las esquinas tiene cámaras de seguridad. Un panóptico escolar. En ese barrio, marginado y estigmatizado, hay gente que busca algo más. Camina hasta el SUM en busca de un derecho que le fue privado por la vida. Decir vida es ser generoso, más bien privado por el sistema quedaría más acorde. Ese grupo rompe su rutina para ir en busca de la alfabetización que les fue negada. Por propia voluntad se acercan. Corre el mate amargo y ellos , entre actividad y actividad, conversan sobre su vida y sus raíces. Entre mate y mate cuentan por qué van allí, su vida familiar, sus problemas, sus peleas y reconciliaciones. Escuchar y no ceder ante lo que se oye es todo un ejercicio anímico. Hablan con naturalidad sobre la vida que les ha tocado, y también sobrevuela en la charla una fé inquebrantable en Dios, Ser Supremo que los ha puesto allí, y confían en que ‘’le va a tirar un centro’’. Anhelan una vida con menos golpes y más alegrías y allí, en la siesta de un día primaveral de invierno, en el SUM del barrio ‘’Ciudad Nueva’’, quieren comenzar a conseguirla.

sábado, 4 de agosto de 2018

ORILLAS

En la Ciudad de Río Cuarto hay mucha gente asentada en las orillas del Río. Conforman todo un barrio que se extiende a lo largo de la costanera, con una carácterística muy particular: es un barrio ‘’estirado’’. No tiene manzanas, sino que todas las casas están sobre la calle. Lo más parecido a una manzana son las casas internas detrás de las que dan a la calle, de tierra, por supuesto. En Río Cuarto, decir ‘’orilla del río’’ es sinónimo de villa, de robo, de droga, de mala gente. De marginación y olvido, de exclusión social. La gente pasa por arriba del puente y mira hacia abajo, viendo nada más que ‘’negros que te pueden robar’’. Esa imagen es todo un símbolo. ‘’Nosotros pasamos rápido por arriba, ellos quedan allá abajo’’. La crueldad en una imagen. Internarse en esa costanera es una experiencia que debe ser vivida. Las casas se encuentran de un solo lado de la calle (con raras excepciones) y se extienden hacia el horizonte. Las casas son diferentes. Predominan las chapas en los techos, las paredes sucias, los perros en las puertas, los frentes alambrados, los caballos y los camiones que transportan arenas. Las areneras son también un paisaje recurrente del lugar. Las personas que habitan allí toman mates en las puertas de sus casas, orgullosos de su lugar de pertenencia, con los niños correteando por todos lados, jugando. Allí, como en otros lugares periféricos, los niños todavía conservan la inocencia de jugar con todo el entorno que los rodea, ajenos a la realidad en la que les toca crecer. Por lo general, los hombres trabajan y las mujeres son las que llevan las riendas del hogar. En muchas casas , la gente cultiva y cría animales para consumir o vender, que se suman a las changas que salen para trabajar. Todo vale para tener el plato de comida en la mesa del hogar. Allí, en los bordes, sobrevive una forma de vivir que se ha perdido. Son conscientes de la exclusión a la cual son arrojados por la sociedad, y sobran las miradas desconfiadas, pero también sobran las invitaciones a un mate caliente, a una charla sobre la familia, la vida, y sobre lo que significa para ellos vivir donde viven.

jueves, 2 de agosto de 2018

LUCHAR

``No tengo más ganas de luchar’’ Esas palabras se clavan como un puñal en el corazón. Fueron pronunciadas por una persona cuya vida está plagada de adversidades. De todo tipo. Económicas, físicas, emocionales. Adversidades del alma. Estar en contacto con las comunidades barriales marginadas por el sistema y la sociedad hace que esa frase no sea infrecuente. Incluso, que sea entendible. ¿Qué sentido tiene luchar una vida que da pocas alegrías y muchos golpes fuertes? Pero ahí es donde está la dignidad de los nadies del sistema. Siempre encuentran una razón para seguir adelante. Siempre hay un caballo que tira del carro, siempre hay un carro, una moto, una bicicleta o piernas para andar, para seguir viviendo y sobreviviendo a pesar de todos los golpes que reciben. Los nadies dejan de ser nadies. Son humanos, personas de miradas duras y corazón caliente que le hacen frente a su realidad y quieren cambiarla. Lo hacen como pueden. Algunos trabajan, otros se involucran en los asuntos del barrio, otros lo hacen desde la educación básica. Si, hasta eso les han negado, y sin embargo ellos deciden educarse, deciden seguir trabajando, deciden estar presentes en la comunidad. De eso se trata. De mirarse, humanizarse, de saberse una persona con derechos y deberes, de seguir siempre mirando el horizonte, sabiendo que allí espera la dignidad, lista para acompañar a quien decida ir por ella.